por hijadecristalero
Publicado originalmente:3 enero 2008
Fotografía en contexto original: countrylanecrafts  


Se acabaron las vacaciones de Navidad.
Hoy regresé al trabajo.
Pensé que tendría un día tranquilo, pero no: ha sonado el teléfono cuatro veces y ha entrado un neurótico de esos que siempre van acompañados por su mujer, encargada de evitar que monte el espectáculo. Él es el policía malo y ella el bueno.

El neurótico/a entra siempre convencido de  tu única misión es robarle y engañarle, ni se le pasa por la cabeza que en la humanidad pueda haber alguien honrado. Por esa razón se documentan y hacen preguntas que ni un ingeniero sabría responder.

Con frecuencia suelen pedir cosas que la lógica, no sólo ventanil, sino la más básica, desaconseja. Y es entonces cuando has de convencerles de que les llevas la contraria por su bieeeeeeeen.

Tengo varios amigos así, sé cómo tratarlos.
Sobre todo, no hay que achantarse cuando te miran como diciendo: mira que estoy muy loco… Sólo hay que mirarles inequívocamente: pues anda, que yo…

– Yo soy muy raro- me ha dicho trepanándome con sus ojos barrena.
– Yo tengo 42 años y no conozco a nadie normal.

Su mujer le ha pedido que escuchara mis objeciones técnicas- y de sentido común- y media hora después llegábamos a un acuerdo sobre lo que quería y para qué.

Al fin un poco de emoción.