por artistadesconocida
Publicado originalmente: 13dic08
Fotografía en contexto original: homeli


Tiene una relación muy ambivalente con el local.
Es suyo.
Lo compró con dinero de su padre muerto para ayudar a su amor moribundo.
Y ahora, este ataúd es lo único que puede ayudar a que la economía familiar no termine de hundirse.

Aunque ella no cree en esas cosas, está de acuerdo con un amigo que ha dicho que tal vez el local precisa de algún ritual de magia blanca.
A los dos últimos ocupantes los busca la Guardia Civil.
Ambos se encontraron sin salida bajo el mismo nombre franquiciado, los mismos colores corporativos, la misma actividad.

Lo primero, lavar la cara al local, pintar la fachada, los marcos del escaparate, cambiar el cartel. Hacer olvidar a los demás que esas cuatro paredes han sido testigo de auténticos dramas humanos.
Olvidarlo ella misma.

Y lo primero de lo primero, deshacerse de esos horribles muebles modulares metálicos que invitan al suicidio colectivo, vaciar el espacio para poder pintar. Para crear un lugar en el que poder sentarse a charlar, a leer, a escribir… Un lugar que ofrezca refugio a mentes inquietas, a personas con ganas de seguir creciendo, de comprender.

Y, dicho y hecho, ha estado toda la mañana desmontando estanterías.