por Marisol Oviaño


A algunas amistades las arrastra la corriente y puede que la marea nunca las devuelva a tu playa. Pasado un tiempo prudencial, dejarás de otear el horizonte, echarás una sábana por encima de los buenos recuerdos, para que no se estropeen; encerrarás los malos bajo llave, para que no duelan; pondrás el libro de tu amigo entre las Obras Completas de tu vida y seguirás tu camino.

A medida que me voy haciendo mayor, valoro más esas amistades que se conservan a pesar de la distancia, del paso del tiempo y del cambio de circunstancias. Imaginad cuánto han cambiado las circunstancias de todos en los últimos 35 años, que es el tiempo que hace que nos conocemos Ramiro y yo. Y a Carlos le conozco desde hace más de veinte años, que fue cuando teníamos una amistad muy estrecha porque vivíamos todos en el mismo pueblo y nos veíamos prácticamente a diario.

Y aunque cuando se marcharon de Torrelodones perdimos la asiduidad, las redes sociales, el guasap y los amigos comunes, nos mantenían en contacto. Ya llevaban mucho tiempo fuera cuando hace casi doce años se ofrecieron a empapelar las paredes de Proscritos con papel de seda de dos colores.

—Tú páganos las cervezas.

Y empapelar con papel de seda no es empapelar con papel pintado, no. Para empezar, hay que planchar cada cuadrícula, no te digo nada cuando se trata de cenefas. Se presentaron con dos chicos jóvenes que querían aprender el oficio —Carlos era el diseñador del invento— y una semana y cien litros de cerveza después, Proscritos pasó de ser un local anodino a ser uno de los establecimientos más originales y acogedores de Torrelodones. Trabajaron como cabrones por echarnos una mano a mis hijos y a mí, que estábamos pasando por serias dificultades. Sin pedir ni esperar nada a cambio, por mera amistad.

Desde entonces nos hemos visto de uvas a brevas, una vez al año todo lo más y no todos los años. Ahora vuelven a vivir relativamente cerca, y el otro día me pusieron un mensaje para preguntarme si quería tomar el aperitivo. Y ahí  estamos, celebrando la rentrée.