Marisol Oviaño

Escribir para comprender

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Hijos de nuestras decisiones

por Marisol Oviaño
Publicado originalmente: 11ago18

El día que muera no dejará gran cosa tras él.
Apenas una vieja furgoneta, unas guitarras y unas cuantas herramientas que, imagino, se repartirán los amigos más cercanos. O tal vez unos chinos, pues el hombre que vive al filo bien podría morir en China, Taiwán, Camboya o alguno de esos países en los que se pierde largas temporadas. Pero apostaría a que faltan muchos años para que eso suceda y, mientras tanto, no importa el lugar  ni las adversidades ni los elementos: él siempre sobrevive gracias a su música. A salto de mata y en la mayor austeridad, pero fiel a una libertad extrema que provoca admiración y miedo a partes iguales.

Al viejo macho alfa lo expulsaron de la manada hace más de diez años. Desde entonces no ha dejado de demostrar que calibraron mal sus fuerzas. No sólo no era un hombre acabado, sino que ahora está más vivo que antes. Las dificultades le han vuelto más resistente, más rápido y todavía más listo de lo que era. No fuma, no bebe, no se droga y apenas come; la maquinaria de su cerebro le provee de todo cuanto necesita.

Y aun así es difícil.

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Chalecos amarillos

por Marisol Oviaño
Publicado originalmente: 10dic18

He estado todo el fin de semana pegada al ordenador, siguiendo lo que estaba sucediendo en Francia. He pasado muchas horas conectada a varias páginas que retransmitían en streaming, he buscado información en la red y he leído todo lo que he podido encontrar. En segundo, porque las movilizaciones descontroladas pueden acabar en anarquía. Y a la anarquía suele suceder la guerra y, después, el restablecimiento del orden por algún régimen autoritario –en el peor de los casos, totalitario–. Una revolución sin líder puede ser, además, secuestrada por cualquiera, como ya sucedió aquí con el 15M. (Ahora mismo, en un alarde de lo que Miguel Pérez de Lema denominaría pisuerguismo, los CDrs que intentan paralizar Cataluña están pidiendo a sus miembros que se pongan el chaleco amarillo). Y la tercera y última de las razones por las que desconfío, es porque estos movimientos pueden estar manejados por el poder en la sombra: en la red hay quien dice que tras esta revuelta está Trump , otros apuntan a Putin. Yo no tengo ni idea, de modo que opino por lo que he visto, por lo que he leído y por lo que, como sufridora autónoma española, siento.

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Una mamada consigue más que mil madres histéricas detrás de una pancarta

por Marisol Oviaño
Publicado el 09/jul/18
Fotografías en contexto original: navarra

(El título de este artículo es una cita de Inar de Solange en Seduciendo a dios

Algunos sólo verán en estas imágenes una performance pacífica y festiva de mujeres que luchan por sus derechos.
Yo sólo veo al Santo Oficio.
O al Daesh.
A algo que volverá a encerrarnos a las mujeres bajo siete llaves, con lo que nos ha costado llegar hasta aquí…

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Tras la libertad condicional de la Manada

por Marisol Oviaño
Publicado originalmente: 28jun18
Fotografía en contexto original:tribunavalladolid

A raíz de la puesta en libertad provisional de la manada, las feministas vocingleras y subvencionadas han vuelto a poner en marcha su maquinaria de destrucción y han sacado a sus huestes a la calle. De comparsas, muchas mujeres de buena voluntad que creen lo que les han contado: que a una pobre niña la violaron un guardia civil, un militar y otros tres maromos. Que los cabrones de los jueces les han puesto en libertad porque resulta que, también, la Justicia española es patriarcal. Y que mañana cinco hombres te violan a ti o a tu hija y a los violadores no les pasará nada.

Los de la manada han estado casi dos años en la cárcel y, hasta que hable el Supremo, están condenados a nueve; a eso las feministas lo llaman impunidad. Probablemente sólo se verían desagraviadas si los quemáramos vivos en un auto de fe en plaza pública. Pero como saben que todavía no es el momento, han desatado en Sevilla una caza del hombre al más puro estilo de las películas de viejo oeste americano.

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En defensa del hombre

por Marisol Oviaño
Publicado originalmente:17jun18

Rebosa masculinidad.
Llegó a mi guasap hace un par de días y, desde entonces, con la excusa de escribir este artículo, lo habré visto cinco o seis veces.
Llamadme rara: después de 13 años de durísima ;monoparentalidad,todavía me gustan los hombres. A pesar de que creo que ya no le gusto a ninguno.

Soy la prueba viviente de que se puede sacar una familia adelante sin padre, pero no es una opción que recomiende. Os aseguro que a casi ninguna mujer le gustaría vivir como yo. Voy a la peluquería dos o tres veces al año, jamás salgo de vacaciones, no puedo permitirme el lujo de ir a comer con los amigos salvo que me inviten, no sé lo que es ir de compras, discuto con el casero, con el inquilino, con la agencia tributaria, con la seguridad social, con el banco, con los proveedores, atiendo a los clientes, diseño el producto, lo produzco, organizo las campañas de marketing, doy clase, corrijo deberes, escucho a mis alumnos adolescentes, limpio el escaparate, hago la compra, cocino, plancho y, por supuesto, hago todo lo que puedo para que mis hijos reciban su dosis de amor incondicional. O, como diría mi amiga Carmen, amor infinito.

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Tras la leer la sentencia de la manada

Por Marisol OviañoPublicado originalmente:28abr18 Desde que se hizo pública la sentencia judicial por el caso de la manada, se han sucedido las manifestaciones en su contra, las redes sociales claman como si a los cinco acusados los hubieran absuelto, y a mi WhatsApp llegan mensajes que piden mi apoyo para inhabilitar a los jueces del caso. […]

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Carta abierta a las madres de los terroristas de Ripoll

por Marisol Oviaño
Publicado originalmente: 21ago17

Vosotras, que vais vestidas como si nunca hubierais salido de vuestro pueblo, sois inocentes.
Vosotras, que lleváis la cabeza tapada para no desatar la lujuria de los hombres, sois una víctima más.
Vosotras, que aunque lleváis muchos años viviendo aquí no habláis una palabra de español (ni de catalán), no sabíais nada.
La culpa es del imán, que les lavó el cerebro.

Supongo que el dolor por la pérdida de un hijo es universal y, como madre, podría entender vuestro duelo. Pero también como madre cuestiono la educación que habéis dado a vuestros hijos. Si el mío estuviera en su lugar, no pensaría que la culpa es del imán, sino mía, por no haber sabido educarlo. Tarde o temprano, todos los seres humanos nos encontramos con personas locas, fanáticas, malas… seguirlos o darles la espalda, sólo depende de cada uno de nosotros. Ser madre es mucho más que parir un hijo, y otro, y otro, y otro y otro y los que vengan; ser madre es, sobre todo, prepararlos para la vida.

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Escribiendo al pasado

por Marisol Oviaño
(Para Uveuve)
Publicado originalmente: 15ago17
Imagen en contexto original es.quora

Él está tumbado en su jardín, mirando las estrellas.
Se fumaría un cigarro,
pero lo dejó hace años.
De buena gana se pondría una copa,
pero los médicos le tienen prohibido el alcohol.
Y su mujer reserva el sexo
para los días especiales.
De modo que sigue tumbado en su jardín, mirando las estrellas.
Echando de menos la juventud,
cuando lo mejor estaba por venir.

Pero lo mejor quedó hace mucho tiempo atrás. Y es hacia allí a dónde mira cuando contempla el firmamento. Le han quitado todo: el tabaco, el alcohol, el sexo, la emoción… pero hay una droga que no podrán quitarle: el pasado.
Y, a pesar de la hora, siente la necesidad de ponerle un WhatsApp.

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Ensayo general

por Marisol Oviaño Publicado originalmente: 7ago17 De vuelta del aeropuerto, paro en el pueblo para comprar el pan. Los pocos comercios que abren en domingo acaban de levantar el cierre, y hay poca gente por la calle. Sólo los madrugadores, esa raza. A pesar de que anoche no durmió nadie aquí, el gato sale a […]

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Castigada

por Marisol Oviaño
Publicado originalmente: 18jun09

Ayer pasamos un buen rato sentadas en la terraza, en silencio.
Yo fumando con los pies encima de la mesa y mirando los árboles, fingiendo que no reparaba en su presencia de cachorrito culpable. Ella sentada en la silla de al lado, mohína y llena de rabia.

Educar a los hijos no es fácil.
Educar a una niña que ha sido abandonada por su padre, es una guerra de desgaste.
Supongo que si él se hubiera marchado cuando vivíamos los cuatro juntos, las cosas serían más fáciles para ella: podría echarme toda la culpa a mí. Pero su padre y yo llevábamos tiempo separados cuando él dejó de llamarles.

Ayer, en la terraza, la niña abandonada trataba en vano de ganarme un pulso.
Le encanta saltarse las normas, pero luego no quiere apechugar con las consecuencias. Si el profesor me escribe una notita, la culpa siempre es de un compañero; si la suspenden la culpa es del profesor, si la castigo, la culpa es mía que soy muy mala. Especialista en echar balones fuera, siempre encuentra a quien acusar de sus errores.

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